"Ahora en las partes bajas tenemos que soportar olores
fétidos, infecciones, enfermedades y animales rastreros”, comentó Maribel
Martínez, habitante del lugar, quien también señaló que gran parte de la red de
drenaje de las zonas altas desemboca en estas colonias, ocasionando que la
tubería no soporte la cantidad de agua que baja de los cerros y que se
desborden los desechos.
Del total de familias que habitan en las 12 colonias de la
zona cerril de San Isidro, sólo el 30 por ciento cuenta con red de agua potable
y drenaje, las demás familias tienen fosas sépticas y emplean tinacos o
cisternas para almacenar agua.
A principios de la actual administración municipal, se
anunció la construcción de una red de drenaje en la zona, sin embargo, la obra
se dejó inconclusa justamente en la calle María Luisa, donde desembocan las
aguas negras provenientes de las partes altas.
En la zona afectada se encuentran dos escuelas, la primaria
Salvador Novo y la preparatoria 171, en donde también se han reportado
enfermedades y dificultades para mantener a los alumnos dentro del salón por
los olores que se encierran.
Esta situación causa afectaciones a más de 400 familias,
quienes piden la intervención del gobierno estatal y federal, pues el problema
del drenaje, no sólo es de esas colonias, sino de toda la zona de San Isidro.
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