Por: José Contreras Contreras
El lunes nos hicieron “favor” de invitar a la ceremonia conmemorativa del Día del Médico que encabezó el titular del Poder Ejecutivo del Estado de México en la Hacienda El Parián, en Ocoyoacac, donde se dieron cita, obviamente, galenos de todas las instituciones públicas de salud, a quienes se les hizo un merecido reconocimiento por la actividad que realizan todos los días a favor de la salud de los mexiquenses.
Desafortunadamente el acto se vio manchado, por lo menos en el contexto, por un “enfrentamiento” entre los representantes de los medios de comunicación y el personal de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México, así como personal de Logística y Seguridad de la Gubernatura.
Desde que los representantes de los medios de comunicación llegamos a la Hacienda El Parián comenzaron los bloqueos y limitaciones. Elementos de seguridad, presuntamente adscritos a la gubernatura mexiquense, impidieron el acceso al estacionamiento de las camionetas donde se trasladó a los reporteros y fotógrafos. El argumento era que había una entrada posterior, por donde debería entrar la Prensa.
Los responsables de conducir a los periodistas se hicieron de palabras con los elementos de seguridad, y ante la negativa absoluta de los últimos por permitir el paso de los comunicadores, la mayoría de éstos descendió de los vehículos y se fue caminando hasta la entrada.
Después, a su ingreso a la Hacienda, los periodistas fueron conducidos muy “cortésmente” hacia un salón contiguo a donde ya se llevaba a cabo el acto oficial del Día del Médico, más de 50 metros cuadrados de construcción donde lo único que había eran más de 15 mesas que evidentemente se usaron antes en alguna comida o desayuno, sin manteles, “pelonas”, unas ocho sillas para que se sentaran unos 50 periodistas, y en medio de todo eso una mesita pequeña con una bocina conectada al sonido principal del evento, todo con ventanas y puertas cerradas, como para evitar que algún comunicador se les escapara.
El personal del restaurante Hacienda El Parián tuvo la gentileza, minutos después, de llevar unas tazas, jarras con café, y una charola con unos 20 panecillos, quizá para satisfacer el hambre de las más de 50 personas ahí confinadas.
Para esos momentos los que estaban en el salón principal ya habían terminado de desayunar y solamente se escuchó por la bocinita cómo iniciaron los discursos. Nadie podía salir ni entrar el salón donde los comunicadores estaban prácticamente “secuestrados”, inutilizados para realizar su labor como es adecuado, en el lugar de los hechos, no había una bocinita.
Momentos después llegó personal de la Coordinación de Comunicación Social del gobierno mexiquense para decir que podían pasar al salón principal, pero únicamente los reporteros gráficos y camarógrafos de televisión, ningún reportero, esos tendrían que seguir “secuestrados”, esos tendrían que ser “testigos” de la historia, pero vía la bocinita.
Ya para entonces el malestar de los comunicadores había llegado evidentemente al tope, al límite de lo soportable. Unos trataron de escapar, de “filtrarse” al evento, pero por supuestos que nadie lo logró, pues la puerta de acceso al salón principal estaba totalmente copada de policías vestidos de civil haciendo las veces de “cadeneros” de antro barato, de esos que se creen La Divina envuelta en huevo por el simple hecho de tener en sus manos la decisión de quién entra y quién sale de dicho lugar.
Otros comenzaron a expresar su inconformidad, unos a gritos, otros por WhatsApp y otras redes sociales como Facebook, donde publicaron fotografías de lo que estaba sucediendo en pleno acto gubernamental, y expresaron su sentir ante las limitaciones a su labor profesional.
Así transcurrió todo el acto público por el Día del Médico, al cual, por cierto, ya se le hizo nulo caso, pues toda la atención de los comunicadores estaba en el trato que estaban recibiendo. Quizá el peor de la historia de las relaciones entre el Gobierno del Estado de México y los representantes de los medios de comunicación.
Pero todo tipo de protesta y manifestación fue infructuosa, por el contrario, cuando el personal de Seguridad y Logística se dio cuenta de que las cosas se comenzaban a calentar, lo más “inteligente” que se les ocurrió hacer fue “pedir refuerzos”, llamaron a más policías para estar preparados por si los comunicadores se “alocaban” más.
El acto oficial concluyó, y ante la insistencia de permitir por lo menos intentar hacer entrevistas a los asistentes al retiro del gobernador, lo único que lograron los reporteros fue que les dejaran acercarse a la puerta del salón principal, donde, aseguraron, saldrían todos los invitados a la celebración del Día del Médico.
Como era de esperarse, por esa puerta sí salieron muchas personas, pero ninguna prácticamente con interés informativo para los reporteros, por lo que tuvieron que aguantarse las ganas de hacer su trabajo, solo se quedaron mirando como los servidores públicos protagonistas se iban por otra puerta, directo a sus elegantes camionetas, y de ahí a la calle, o carretera, en este caso.
¿A QUIÉN ESCONDEN?
La expresión en los rostros de los representantes de los medios de comunicación era más que evidente, entre coraje, desesperación e ira, tuvieron que masticar la rabieta y conformarse con el despótico trato recibido de un gobierno que desde un día antes los había convocado a asistir y cubrir la ceremonia oficial del Día del Médico.
Todo el mundo se preguntaba entonces por qué de ese trato, por qué del aislamiento, por qué de una condición más que evidente de bloqueo informativo, y prácticamente nadie supo responder, sobre todo cuando no hacía más de una semana el Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México, Jorge Alberto Pérez Zamudio, durante una gira de trabajo, se había acercado a los comunicadores a ofrecerles toda la “apertura” y “apoyo” en su gestión.
Evidentemente todo había quedado en buenos propósitos. Atrás quedó el vocero oficial amable y gentil que les estrechó la mano a los reporteros, fotógrafos y camarógrafos, y ahora tenían ante sí el verdadero rostro de la política comunicación de la nueva administración en el Gobierno del Estado de México.
Sin embargo, horas después se “filtró” la verdadera razón del repentino cambio en la forma de tratar a los representantes de los medios de comunicación.
LA “VERDAD, VERDAD”
Pues resulta que el asunto ni siquiera lo propició el titular del Ejecutivo del Estado de México, no se trató de una orden de él y mucho menos de su gente de Comunicación Social, sino que presuntamente todo tuvo una razón y un “remitente” muy singular.
De acuerdo con la versión, aclaro que es extraoficial dado que nunca serían capaces de generar un boletín de prensa con esa aclaración, el que ordenó ese “singular” trato para los periodistas fue el titular de la Secretaría de Salud del Estado de México, el doctor Gabriel O´Shea Cuevas.
El secretario de Salud lo único que “sugirió”, dicen, es mantener “a raya” a los periodistas, porque “temía” que el acto conmemorativo del Día del Médico fuera empañado por un tema en específico: la situación financiera, laboral y administrativa que encontró en su dependencia, específicamente en el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), donde, se dice, hay un verdadero “cochinero” heredado por el “célebre” ex secretario de Salud de esta entidad, César Nomar Gómez Monge.
Así las cosas comienzan a desenredarse, a comprenderse, nunca a justificar el despótico trato hacia los periodistas, pero sí se puede explicar el motivo del “secuestro” a los reporteros, pues cualquiera puede comprender que no sería nada bonito que el Día del Médico se celebrara con titulares como: Salud en quiebra; ISEM en estado terminal, o Muere el ISEM en los albores de la nueva administración estatal.
Claro que ni O´Shea Cuevas no ningún otro funcionario iba a permitir que los “reporterillos”, como los trataron, le echaran a perder la fiesta a los médicos mexiquenses, por eso la orden específica de que ningún escribano se acercara al salón principal donde se llevaba a cabo el convite.
Dicen algunos de los que rodean a Gabriel O´Shea Cuevas que tiene la intención de pronto sostener un encuentro con los periodistas donde entonces sí enfrente el tema, pero para eso supuestamente se está acercando de toda la información necesaria, vía una especie de “arqueo” que se lleva a cabo en estos momentos en la Secretaría de Salud, pero eso será después.
Por el momento, dicen, la orden es estricta, ningún contacto con la Prensa, no quiere ver a un solo reportero a cien metros a su redonda.
Y es que no debe ser fácil para él enfrentar en este momento cuestionamientos básicos como ¿cuánto en realidad desapareció su antecesor César Nomar Gómez Monge? ¿Es cierto que el ISEM está en quiebra? ¿Cómo le va a hacer él para devolver a los trabajadores del ISEM los miles de pesos que les retuvieron vía impuestos, aportaciones al ISSEMYM, pólizas de seguros de vida e hipotecarios? ¿Cómo le va a hacer para hacer realidad la promesa que su jefe expresó en la misma ceremonia del Día del Médico, en el sentido de que ya no faltarán medicinas ni insumos en las clínicas y hospitales del sector salud de la entidad?
No debe ser tampoco fácil explicar por qué, ante tan evidente acto de abuso del poder, uso indebido de recursos públicos y eventualmente enriquecimiento ilícito de César Nomar Gómez Monge, el nuevo secretario no ha sido capaz de fajarse los pantalones, acatar la ley y por lo menos presentar una denuncia formal para que se investigue y eventualmente se castigue al anterior secretario de Salud del Gobierno del Estado de México.
Tal vez el doctor Gabriel O´Shea Cuevas estaba un poco “distraído” el pasado 15 de septiembre cuando su ahora jefe, en el primer mensaje que pronunció a los ciudadanos del Estado de México, en el renovado Teatro Morelos de Toluca, se comprometió a que combatir la corrupción sería prioridad en su administración.
Pues si no lo escuchó, por ahí le podría pedir una copia de la transcripción de ese discurso, o una copia en audio o en video, para que lo disfrute mejor, y, sobre todo, lo comprenda mejor.
Así es que ahora ya saben la realidad, queridos compañeros reporteros y fotógrafos, ya pueden entender la causa del “amable” trato que recibieron en la Hacienda El Parián, y pueden estar tranquilos, su gobernador los sigue queriendo, parece que él ni se enteró de lo que vivieron los comunicadores, y si le quieren reclamar a alguien, pues ya saben a dónde dirigirse, aunque, al paso que vamos, evidentemente no creo ni que les dejen entrar a la oficina del doctor O´Shea Cuevas. Mejor no pierdan el tiempo.
¿MALO POR CONOCIDO?
Este tipo de situaciones evidencia una sola cosa: la salida del denominado Grupo Ecatepec ni es total, ni es absoluta, por el contrario, las cosas siguen más igual que siempre, peor que nunca.
La razón es simple, más allá de la política de avestruz que evidentemente ha puesto en marcha el secretario de Salud, es caso es que las cosas siguen siendo las mismas porque las hacen los mismos.
Tal vez alguien debería comprender un principio básico: “las cosas no pueden hacerse diferentes cuando se hacen iguales”. Y esto es lógico si uno se pone a revisar quiénes son hoy los que ejecutan la política de comunicación social en el Gobierno del Estado de México. ¡Los mismos!
El que le interese el tema puede ir a revisar oficina por oficina de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México y comprobará que más del 90 por ciento son los mismos que hicieron la vida pesada a los comunicadores del Estado de México en la anterior administración, en la que encabezó Eruviel Ávila Villegas, el gobernador de peores recuerdos para los comunicadores mexiquenses.
¿Se puede hacer cosas diferentes con los mismos sujetos? No. Eso es evidente. Nadie se diga sorprendido ni por lo que pasó en la Hacienda de El Parián, ni por lo que ocurrió el 16 de septiembre en pleno Palacio de Gobierno cuando cerraron por primera vez en la historia el acceso a los reporteros y fotógrafos para presenciar el desfile conmemorativo del inicio de la Independencia de México.
Y como dicen por ahí: esto es apenas el comienzo. Las cosas no van a mejorar, por lo menos mientras los ejecutores sean los mismos que durante los anteriores seis años trataron con la punta del zapato a los comunicadores , mucho menos cuando siguen rindiéndole cuentas a su verdadero jefe, que no es realmente el presuntamente bien intencionado nuevo Coordinador General de Comunicación Social, porque su verdadero “jefe”, al que le rinden cuentas y le reportan todo el día todo lo que ocurre, al que le piden todavía permiso incluso para ir al baño, ese despacha ahora como director general del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, instancia, por cierto, que seguramente terminará de sepultar, muy a su estilo de hacer negocios, no comunicación, y menos comunicación social o cultural.
Es Carlos Aguilar el verdadero causante de muchas de las nefastas cosas que ocurren y seguirán ocurriendo en torno a la figura del Ejecutivo mexiquense, pues hay una especie de “conspiración” para crearle problemas al nuevo gobernador, de hacerlo quedar mal, sobre todo ante los representantes de los medios de comunicación, a ver si en una de esas logran hacer “recapacitar” al nuevo gobernador y regresan a Carlitos Aguilar a la Coordinación General de Comunicación Social.
Esa es la meta. A ver si lo logran, a costa de la imagen pública de un hombre que quiere hacer bien las cosas, pero que evidentemente no lo van a dejar los mismos que le rodean.
LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS…
En el Movimiento de Regeneración Nacional, la franquicia creada por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador para hacer negocios, perdón, para “consolidar la democracia”, las cosas parece que se les empiezan a complicar. Como decía la abuela, se les están haciendo bolas en el engrudo.
Inmerso en cuestiones electorales, el Movimiento autodenominado Morena convocó a la elección de sus “coordinadores”, esa extraña figura inventada López Obrador para no llamarlos precandidatos, o candidatos, a cargos de elección popular.
En la primera etapa del proceso de designación de “coordinadores”, fue la voluntad del máximo dirigente de Morena la que privó, y, por ejemplo para el Estado de México, la beneficiada directa fue la maestra Delfina Gómez Álvarez, la misma que fue candidata a la gubernatura de esta entidad.
Pero ahora pretenden buscar un “coordinador” secundario, algo así como “secretario general” para que opere el proceso interno del cual saldrán todos los candidatos a presidentes municipales, diputados federales, diputados locales y senadores.
El peso de los grupos políticos que imperan al seno de Morena, como las tribus del PRD, mantuvo sus espacios de poder por el simple peso que tienen al seno del Consejo Estatal de esa fuerza política, y resultó a la cabeza de ese proceso el actual presidente municipal de Texcoco, Higinio Martínez Miranda, seguido de quien fue su representante ante el Instituto Electoral del Estado de México, Daniel Serrano Palacios, y en tercera posición Emilio Ulloa Pérez, ex diputado local, ex diputado federal y militante histórico de la izquierda mexiquense.
No obstante, la militancia no se creyó la mascarada, perdón, la votación al interior de ese órgano de dirección, y evidentemente hay voces, muchas, que deploraron lo que califican como “imposición” del ex priista, ex perredista, y ahora alcalde morenista de Texcoco, Higinio Martínez Miranda.
Circula desde ayer tanto en las oficinas de Andrés Manuel López Obrador como en redes sociales una carta que militantes distinguidos de Morena enviaron a su líder nacional, en la cual no solamente se oponen a la designación de Higinio Martínez, sino en la cual incluso exigen su expulsión de esa fuerza política.
Aunque los argumentos sobran, solamente citaremos tres de las cosas que señalan los morenistas en contra de Martínez Miranda: su presunta relación con hombres del poder priista, específicamente Arturo Montiel Rojas, gracias a lo cual habría logrado grandes beneficios económicos y políticos para él y sus allegados; su participación directa en el enfrentamiento que hubo en Texcoco entre quienes se oponían a la construcción de un nuevo aeropuerto y policías estatales, y el presunto acuerdo que medió el propio Higinio Martínez Miranda entre la ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Ester Gordillo Morales y la profesora Delfina Gómez para tratar de ganar la gubernatura mexiquense, el cual, por cierto, fracasó.
Estos y muchos más “milagritos” le reconocen a Higinio Martínez Miranda, por lo que en Morena se desató una fuerte corriente opositora contra el ahora alcalde de Texcoco. Piden voltear a otros cuadros con menos taches en el currículum, piden tomar en cuenta a personas de izquierda de toda la vida, y alertan sobre el peligro de dejar esa “iglesia en manos de Lutero”. Quizá tengan razón. ¿O no?
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